Recuerdo Candoroso.
¿A dónde iré a parar, desconsolado
del mundo y de todo cuanto ofrece?
La flor de mi esperanza se ennegrece,
dejando la jardín del alma callado.
Aunque nada me dio, me ha quitado
el sueño febril que un hombre padece
cuando una sola bella le parece:
tengo la desdicha del enamorado.
Resiste, fuerte, a los golpes que dan
aquéllas manos que dieron caricias
en tiempos más alegres y gustosos.
Deja las cosas tal y como están:
y recuerda con ternura las delicias
que te dieron momentos candorosos.
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